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Encuentro Nacional “Paridad: Avances y Desafíos frente a las Elecciones Subnacionales”
La ciudad de El Alto se llenó de fuerza, convicción y esperanza. Más de 230 mujeres lideresas, productivas, gremiales, comunitarias y feministas se reunieron en el Encuentro Nacional “Paridad: Avances y Desafíos frente a las Elecciones Subnacionales”, un espacio histórico donde las voces de las mujeres se hicieron escuchar con claridad y sin miedo.
El evento fue organizado por el Centro Yanapasiñani Bolivia, en el marco del Programa Paridad, con el valioso apoyo de Diakonia América Latina y ASDI.
Durante toda la mañana, 23 mesas de trabajo reunieron ideas, análisis y propuestas de mujeres provenientes de distintos sectores, que coincidieron en una demanda común: construir una democracia con paridad real, libre de acoso y de violencia política.
Cada grupo reflexionó sobre los desafíos que enfrentan las mujeres en los espacios de poder, y sobre la urgencia de garantizar que la participación femenina sea respetada y reconocida, no solo en los discursos, sino en los hechos.
Al cierre del encuentro, las participantes dieron a conocer un pronunciamiento colectivo, resultado de todas las mesas de trabajo, que fue entregado a la senadora Ana Crispín, como representante de las mujeres alteñas y portadora del mensaje hacia las instancias nacionales.
El documento exige a los partidos políticos y a las agrupaciones ciudadanas cumplir con los principios de paridad y alternancia establecidos por la Constitución, y garantizar procesos electorales libres de acoso, discriminación y violencia política contra las mujeres.
En un ambiente de unidad y compromiso, se escucharon palabras que quedarán marcadas en la memoria:
• “Somos voz, somos decisión.”
• “La política no puede costarnos la vida.”
• “Queremos elecciones en igualdad, con respeto y sin miedo.”
El Alto demostró, una vez más, que las mujeres no solo están presentes, sino que están organizadas, conscientes y decididas a transformar la política desde sus territorios.
Este encuentro fue mucho más que un evento: fue un acto de valentía colectiva, una declaración de dignidad y una apuesta por un país donde la democracia tenga rostro de mujer.
Porque cuando las mujeres se unen, no hay fuerza que las detenga.
Y porque sin nosotras sin paridad, sin respeto, sin igualdad no hay democracia.